Navegando el Eco-Duelo con Prácticas Ancestrales del Duelo

colorful joss papers

Este ensayo explora las posibilidades de aprender de las prácticas ancestrales de duelo para enfrentar el eco-duelo. Forma parte de la serie Troubling Time, la cual interroga conceptos, espacios, procesos y problemáticas ambientales desde la perspectiva de la temporalidad. Coordinación editorial de la serie: Rebecca Laurent, Rudy Molinek, Samm Newton, Prerna Rana y Weishun Lu.

Traducción al español: Ana Fochesatto.
Revisión del español: Nicolás Felipe Rueda Rey.
El texto original en inglés.


Cada año, científiques y personas narradoras acumulan más evidencia de cambios sin precedentes y pérdidas irreversibles. Al enfrentarnos a las realidades climáticas actuales y la lucha por la justicia climática, es común caer en sentimientos de miedo, pánico, ansiedad y duelo. El duelo ecológico (o eco-duelo) es una respuesta emocional natural ante la experiencia o anticipación de la pérdida de tierras, especies, ecosistemas y lugares significativos debido al cambio ambiental. A medida que la crisis climática empeora, es una preocupación creciente para los pueblos a través del mundo.

Los cambios pueden ser sin precedentes, pero el eco-duelo es una experiencia de larga trayectoria. Comunidades con relaciones culturales arraigadas en la tierra, especialmente comunidades Indígenas, han estado en duelo por mucho tiempo por la pérdida ecológica impulsada por el colonialismo, el capitalismo y la supremacía blanca, sistemas que conllevan la raíz de la crisis climática. En respuesta a estos sistemas, las comunidades de la mayoría global siempre han practicado formas de resistencia y liberación colectiva. (Aquí usamos “mayoría global” como un marco basado en fortalezas y en la solidaridad para referirnos a pueblos Negros, Indígenas, Latines, Asiátiques y de las Islas del Pacífico, que descentra la blancura). De esta larga historia de resistencia, podemos aprender cómo transformar estructuras opresivas y prosperar en medio de la violencia y el daño.

Habitar una temporalidad “en capas” significa arraigar nuestras acciones en manifestaciones pasadas y presentes del amor.

También aprendemos el poder del duelo como una extensión del amor y como una guía hacia la liberación que buscamos nutrir. Como demuestran muchos movimientos por la justicia social, dar espacio a nuestras emociones es un paso fundamental para luchar por la supervivencia y el florecimiento de los lugares y comunidades que amamos. El duelo colectivo visibiliza las injusticias y promueve la solidaridad. Nos permite enfrentar el pasado mientras nos mantenemos arraigados en el presente y las emociones que nos provocan. Acciones políticas como manifestaciones, marchas y vigilias, transforman el duelo colectivo en resistencia colectiva (por ejemplo, la organización por la Liberación Palestina y el movimiento Land Back).

Como integrantes de la diáspora asiática, nosotres—Christina Guevara y Rae Jing Han—hemos estado recurriendo a nuestras propias sabidurías e historias ancestrales para comprender mejor las posibilidades del duelo colectivo. Las prácticas de duelo filipinas y chinas ofrecen ejemplos de cómo podemos comprender nuestras eco-emociones y responder a los cambios de nuestro mundo socioecológico.

Aprendiendo de tradiciones ancestrales, quienes experimentan el eco-duelo pueden crear un espacio para aquellas emociones, imaginar posibles futuros y nutrir colectivos más expansivos —a través del espacio y el tiempo— en la lucha por la justicia climática.

Prácticas Ancestrales del Duelo

En la cultura china, construir y cuidar altares en el hogar es una forma importante de preservar la memoria de quienes han fallecido, dar la bienvenida a los espíritus de nuestres ancestres y guías, y honrar todo lo sagrado. El altar es un espacio de ritual diario, interacción y relación, donde las personas comparten oraciones, hacen ofrendas, encienden velas y queman incienso. En aniversarios de muerte y festividades especiales, quienes habitan el mundo de los vivos preparan los alimentos favoritos de sus ancestres como expresión de devoción y cuidado. Estas prácticas de creación y mantenimiento de altares son una forma continua de duelo, una manera de mantener cerca a seres queridos y sostener su presencia en la vida cotidiana.

Además de esta práctica diaria, el Festival anual Qingming (清明), a inicios de la primavera, es un momento importante en el que las comunidades chinas hacen luto y recuerdan a sus ancestres. Las familias se reúnen en cementerios y lugares de entierro para honrar a sus seres queridos que han fallecido limpiando y arreglando sus tumbas, encendiendo incienso y velas, y haciendo ofrendas de flores, comida y papel joss. Qingming también es una oportunidad para que familiares y amistades se conecten y compartan alimentos, disfrutando tiempo al aire libre. El nombre “Qingming” se traduce como “claro y brillante”. Un festival cuyo nombre connota nuevos comienzos y futuros prósperos, pero que se centra en el recuerdo, destaca la interconexión del pasado y el presente.

Los familiares de Rae podan las plantas y adecuan el área alrededor de la tumba de un antepasado para preparar las ofrendas. Se ofrece una abundante comida a los antepasados ​​fallecidos. La familia coloca velas, papel de incienso y sus ofrendas de comida en la tumba del abuelo materno de Rae. Fotos de Rae Jing Han, 2023.

En mayo de 2023, Rae y sus padres viajaron a su provincia natal de Zhejiang, en China, para conmemorar la vida del abuelo de Rae, quien había fallecido unos meses antes. Aunque no pudieron celebrar Qingming en abril, dedicaron varios días a visitar y cuidar las tumbas de sus ancestres de ambos lados de la familia. Los sitios de entierro varían desde laderas boscosas hasta un cementerio ajardinado en la ciudad, pero en cada lugar el grupo compartió ofrendas, recuerdos y oraciones para celebrar los espíritus de sus familiares. Rae se sintió reconfortade por los antiguos rituales y sostenide por la presencia de sus parientes—tanto sus seres vivos como quienes habitan el más allá.

En Filipinas y a lo largo de la diáspora, existe un feriado conocido por muchos nombres, como el Día de Todos los Santos, Undas, y Araw ng luluwa, en el que familias, amistades y vecines se reúnen para celebrar en las tumbas de sus seres queridos.Esta práctica colectiva de duelo consiste en preparar y comer comidas tradicionales, cantar, limpiar y decorar tumbas, hacer ofrendas de alimentos y encender velas. A diferencia de cualquier otra experiencia de pérdida y luto que Christina ha tenido en EE.UU., este feriado es verdaderamente una celebración colectiva de amor y familia.

En noviembre de 2023, Christina vivió parte de la belleza, la alegría y la gratitud del duelo colectivo cuando ella y su familia llevaron las cenizas de su abuelo de regreso a Filipinas para celebrar su vida en su tierra natal.Durante tres días distintos, se reunieron en el cementerio del vecindario de sus abuelos en Manila para sentarse con sus seres queridos (presentes y pasados) y compartir historias y comida.Multitudes llenaban las calles, vendiendo arreglos de orquídeas y lumpia caliente, mientras interminables filas de autos, motos y peatones entraban y salían acompañadas por campanas de iglesia y cantos. Cada uno de esos días fue una escena hermosa de comunidad y encuentro.

Tumbas de los familiares de Christina. Fotos de Christina Guevara, 2023.

Practicar tradiciones enraizadas en nuestros sistemas de conocimiento cultural es una manera poderosa de anclarnos en relaciones del pasado, presente y futuro.Recordamos a quiénes hemos perdido, mientras celebramos y agradecemos el tiempo que aún tenemos con nuestros seres vivos, y anhelamos nuestros futuros compartidos. Este énfasis en celebrar y agradecer por el pasado, el presente y el futuro puede guiarnos en nuestro compromiso con el eco-duelo.

Enfocarnos en los procesos de duelo permite que las personas experimenten el tiempo en capas, en lugar de como una progresión lineal. Vivir una “temporalidad en capas” significa arraigar nuestras acciones en manifestaciones pasadas y presentes del amor. Este sentido del tiempo nos recuerda las razones por las que actuamos para generar cambios y nos da la fuerza para seguir luchando por los futuros justos que necesitamos y deseamos.

Duelo Colectivo Ante las Pérdidas Ecológicas

Aunque estas prácticas tradicionales se enfocan en el duelo por seres queridos específicos, pueden inspirar formas de hacer luto colectivo y honrar lugares, tierras y seres. Así como visitamos las tumbas de nuestres seres querides, también podemos desarrollar prácticas regulares, junto a nuestras comunidades, de visitar lugares significativos —como el océano con el que creciste, el parque donde jugabas después de la escuela, o el árbol bajo el cual te sentabas con tu abuela. Podemos reflexionar sobre los roles que estos lugares han ocupado en nuestras vidas y cómo están transformándose con el tiempo.

Reflexionar sobre el lugar puede ser más que una actividad individual. Pasar tiempo recordando y documentando las relaciones, responsabilidades y cuidados que vuelven especiales a estos lugares nos recuerda sus interconexiones con comunidades humanas y más-que-humanas. Esta práctica también ayuda a mantenerse atentes a cómo eran estos lugares y cómo están cambiando debido al cambio climático, una conciencia esencial para la resistencia colectiva.

Construir un altar puede ser otra forma poderosa de honrar colectivamente a los lugares, tierras y aguas que están transformándose debido al cambio climático. Esta actividad puede llevarse a cabo en contextos educativos al aire libre, donde jóvenes y educadores trabajan juntes para reunir objetos significativos, compartir historias relacionadas con estos objetos y sostener espacio para sus experiencias y emociones. También puede ser una actividad compartida durante reuniones de amigues y familias, para profundizar la comprensión de cómo nos relacionamos con estos lugares, como individuos y colectivamente. Los altares pueden ser espacios transitorios o mantenerse mediante rituales regulares.

Algunas otras posibilidades para prácticas de duelo ecológico incluyen:

  • Crear espacios para nosotres mismes y para seres queridos donde podamos nutrir conexiones con seres más-que-humanes a través de la música y el arte
  • Contar historias sobre, y visitar, tierras que son significativas para nuestras familias y ancestres a lo largo de nuestros recorridos diaspóricos
  • Aprender sobre, cultivar, cocinar y comer plantas precoloniales y nativas de nuestras comunidades culturales
  • Involucrarse en prácticas ancestrales de sanación, cultivar relaciones con plantas aliadas y crear medicinas herbales con plantas culturalmente significativas

People dressed in hot weather outfits sit in a circle under a tent, with drinks on the side. They seem to be having a conversation.
Christina y sus hermanes escuchando historias sobre su abuela mientras que comparten comida durante el Dia de Todos los Santos en Pateros, Manila, Filipinas- Jardín de Memoria. Imagen por Christina Guevara, 2023.

Fortalecer nuestras conexiones ecológicas a través de estas prácticas de duelo puede moldear nuestras visiones del futuro, (re)afirmar nuestros compromisos e inspirar acción. Estas prácticas ofrecen una forma de reimaginar y ampliar la idea de “lo colectivo”. Cuidar del colectivo es garantizar el bienestar de nuestres parientes humanes y más-que-humanes, incluides quienes han fallecido, quienes están vivas/os y quienes aún no han nacido. Estas estrategias de supervivencia y florecimiento colectivo son especialmente cruciales para comunidades marginadas, que han sido y continúan siendo las más afectadas por sistemas de opresión superpuestos.

Sabiduría Cultural para Sostener la Vida y la Comunidad

Al igual que las prácticas culturales colectivas de duelo que hemos nombrado, algunas tradiciones nos ayudan a regresar a lo que nos da vida y nos sostiene. “Sostenibilidad” es una palabra frecuentemente apropiada por agencias gubernamentales y corporaciones para implicar que el capitalismo puede salvarnos en este clima cambiante. Sin embargo, algunas tradiciones culturales son verdaderamente sostenibles en el sentido de que nos enseñan cómo construir futuros prósperos al resistir el consumismo moderno.

Piensa en las personas mayores que insisten en comer hasta el último pedazo de carne del hueso, o en cuántos platos culturales utilizan todas las partes del animal; o en los materiales derivados de plantas usados para artículos del hogar en lugar de plásticos no renovables; o en la práctica general de reutilizar cosas que otras personas desecharían. Muchas de estas prácticas de consumo individual se realizan por necesidad, pero también inculcan valores de colectivismo o de actuar por el bien del conjunto (incluyendo a todos los seres de la Tierra). Son más que hábitos de consumo y nos guían a imaginar que un sistema arraigado en un bienestar colectivo y con una visión a largo plazo es posible.

Las comunidades de la mayoría global siempre han practicado la resistencia y la liberación colectiva.

Mientras nosotres, Christina y Rae, seguimos trabajando como educadores, académiques y miembros de la comunidad trabajando hacia el florecimiento y la liberación colectiva, estamos arraigades en la gratitud por los saberes culturales ancestrales. Al mismo tiempo, reconocemos que las tradiciones culturales están en constante cambio y pueden estar moldeadas por sistemas dañinos. Esto requiere una reevaluación crítica de los impactos de las prácticas culturales y una atención intencional a cómo pueden necesitar transformarse para ser más sostenibles y sustentadoras. Estamos comprometides con mantener y transformar estas tradiciones de maneras que respondan a las realidades presentes y futuras y que contribuyan a la justicia interseccional.

Como miembros de comunidades de la mayoría global, aprendemos que, junto con la injusticia, la violencia y la pérdida, siempre ha habido alegría, resistencia y cuidado. Cuidar de nuestros seres querides puede generar un sentido de propósito, claridad y poder al hacer tangible para quiénes y por qué luchamos. Estas formas de cuidado han sostenido culturas marginadas y nos han permitido navegar formas históricas y continuas de opresión. Para la diáspora asiática y otras comunidades marginadas, la incertidumbre existencial no es un fenómeno nuevo. Siempre hemos creado y sostenido la vida, cuidado de nuestras familias biológicas y elegidas, e insistido en prosperar en medio de crisis superpuestas.


Imagen destacada: Papel joss, utilizado típicamente en ofrendas a ancestres en la cultura china. Foto de Candelaria Wing, 2023.

Christina Guevara es filipina-estadounidense de tercera generación que vive en territorios Duwamish y Coast Salish en Seattle, Washington. Como educadora ambiental y académica, facilita espacios de aprendizaje sobre ambientalismo interseccional y trabaja para apoyar el florecimiento colectivo de comunidades marginadas y las tierras/aguas a las que están culturalmente conectadas. Fuera del trabajo, disfruta bailar, las artes textiles, pasar tiempo en/con el océano, cocinar y compartir comida con amistades. Contacto.

Rae Jing Han es chino-estadounidense de segunda generación que actualmente vive en territorios Duwamish y Coast Salish en Seattle, Washington. Es educadore, académique y artista comprometide con fortalecer los sistemas de conocimiento cultural y las formas de vida de comunidades marginadas para avanzar hacia un florecimiento socioecológico y la justicia interseccional. Rae disfruta caminar y correr, hacer manualidades, cocinar y comer con sus amistades, y pasar tiempo al aire libre con parientes vegetales y animales. Contacto.